
MUCHO MÁS QUE UN PARTIDO
Partido Democrático Español
PROCESO DEMOCRÁTICO
El Partido Democrático Español (PDE) es el grupo político que promueve el voto masivo de los españoles hacia sí para de ese modo poder implantar libre y pacíficamente en España un régimen democrático basado en la separación de poderes y en la representación y voz del pueblo español, así como la elección directa de sus representantes políticos y la independencia del poder judicial.
Y es que la victoria electoral del Partido Democrático no significaría sino la victoria electoral de la ciudadanía española en unas votaciones cuyo fin es dejar a todo Estado que no acate con la democracia y constitución española carente de autoridad ni legitimidad para formar gobierno y promover leyes; es decir, significaría poner a las instituciones al servicio del pueblo y no al revés.
España es actualmente tratada como una democracia cuando ciertamente carece de esta. Concretamente, se trata de una oligarquía partitocrática, según la cual el poder reside en unos pocos y además estos pocos abusan de ese poder, gobernando así al pueblo español en vez de hacer que el pueblo sea quien gobierne a través de ellos. Y es que nadie puede asegurarte que un partido político vaya a seguir su programa, y si no es así nadie puede concederte las herramientas suficientes como para expulsarle de su cargo: nadie, excepto el PDE. Y, por otro lado, para que exista un régimen democrático en España, se necesita una separación entre los poderes legislativo y ejecutivo, además de una independencia del poder judicial de forma totalitaria con respecto a estos.
Y es que esta es la "democracia" actual. Esta es la "democracia" parlamentarista. Esta es la "democracia" en la que el pueblo no tiene la suficiente soberanía como para elegir y controlar a sus gobernantes, a pesar de que el propio significado de la palabra diga lo contrario. Y es que en el momento en que una forma de Estado cualquiera no defienda una democracia, ésta será considerada por el PDE como un poder impuesto mediante la fuerza a la nación española y, por tanto, enemigo de esta.
De ese modo, para lograr implantar una verdadera democracia presidencialista a nivel nacional, una democracia real y que haga de España un país próspero y progresista, llevaremos a cabo los siguientes puntos, puntos de igual modo realistas y que no se basen meramente en la confianza de que se produzca un cambio de sistema cuando el pueblo, un pueblo que se ve llamado a las urnas de forma masiva, deje de utilizar su derecho al voto.
I
Lucharemos por una mayoría absoluta de modo que el Partido Democrático Español tenga el suficiente apoyo como para gobernar en solitario.
II
Una vez elegido nuestro partido para cambiar la forma de Estado, una forma de Estado basada en la separación de poderes, la representación del pueblo, la independencia del poder judicial y el sufragio directo a los representantes políticos, toda otra forma de Estado sería deslegitimada, pues no sería sino el pueblo quien decidiría llevar a cabo este cambio, y las instituciones estarían obligadas a cumplir con la Constitución y aceptar que la soberanía nacional reside en el él (punto 1.2 de la Constitución Española).
III
A continuación se llevaría a cabo un Plan de Implantación de Representación Política del Pueblo. Cada distrito electoral, cada pequeña comunidad de vecindad, elegiría a un solo diputado, diputado que iría a la asamblea legislativa (en este caso, al Congreso de los Diputados) a defender los intereses de esa pequeña comunidad, que serían examinados por los poderes legislativo y ejecutivo; y si el diputado en cuestión no cumpliera con sus obligaciones, se le podría echar y se escogería a un suplente. Este sistema funciona en Francia a doble vuelta, en Inglaterra con el sistema parlamentario o en Estados Unidos con el presidencialismo, el mismo sistema que sería elegido para España. Así, cumpliríamos con el primer requisito para hablar de un régimen democrático en España: la representación política del pueblo.
IV
Del mismo modo, la figura de la monarquía sería abolida por decisión del pueblo, decisión reflejada en el voto a nuestro partido, y otros cargos como el Ministerio de Asuntos Exteriores se ocuparían de realizar las actividades que antaño y por mera imposición realizaba el Rey sin que el pueblo pudiera elegirlo.
V
Una vez elegida la forma de Estado por la nación (aquella que defiende el Partido Democrático y que sería votada por los españoles, como en toda democracia pura), se realizarían unas elecciones al parlamento o cortes constituyentes, cuyo fin sería el de redactar una constitución que establezca la garantía de los derechos fundamentales por los que el pueblo habría votado a nuestro partido.
Esta incluiría los siguientes aspectos:
Establecería la forma de gobierno y garantizaría los derechos y libertades del pueblo español.
- Distribuiría el poder del Gobierno en tres poderes diferenciados: ejecutivo, legislativo y judicial; y establecería un sistema de contrapesos y control para garantizar el equilibrio entre ellas. Concretamente, determinaría la separación de poderes entre el legislativo y el ejecutivo y aseguraría la independencia del poder judicial.
- Haría posible el sufragio directo a los representantes políticos, incluido el Jefe de Estado, haciendo así que se cumpliera el principio de representación ciudadana.
- Haría verdadero de una vez por todas el punto 1.2 de la Constitución Española, que afirma que la soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado; y se haría justicia sobre la palabra de la Constitución cumpliendo de forma veraz este apartado.
VI
Por último y por voluntad del pueblo, voluntad reflejada en su voto al PDE, se suprimiría el Tribunal Constitucional y sería creado un consejo de justicia con dotación presupuestaria independiente que garantizaría la independencia del poder judicial de forma definitiva.
Una vez hecho esto, verdaderamente el pueblo habría decidido su forma de Estado y de Gobierno y España se regiría a través de una República Constitucional y un verdadero régimen democrático, así como ocurre en los Estados Unidos, el primer país en utilizar este sistema implantando así una democracia representativa en la forma de gobierno.


